Por Fabiola
Luego de varios días en los que la situación de Chile nos tenía más calladas y ocupadas, como todos, en nuestras familias y en reponer el ánimo y la Templanza, me he sentido hoy con la motivación de escribir una idea que me ha estado rondando por varios meses.
Es el tema de la aprobación de la pareja por parte de la familia y los amigos, un elemento que siempre resulta importante a la hora de establecer una relación, queramos o no, y que incluso, tiene connotaciones decisivas.
Cuando era más joven no percibía esta realidad como ahora y debo decir que mi percepción ha cambiado inmensamente.
Yo andaba con chicos que mi mamá no aprobaba, y de alguna manera, eso era casi lo que yo pretendía. Yo no quería pensar como ella ni hacer las cosas como ella, ni andar con los muchachos estilo “yerno ideal”, a mí me gustaban más rebeldes, más artistas, más intensos, más chascones, más carreteros, etc.
Al paso del tiempo, y después de algunos pesares amorosos, conversando con ella, resulto que a mi mamá no le gustaban ciertos chicos, no porque fueran chascones o Artistas, si no porque veía en ellos ciertos aspectos egocéntricos, caprichosos y poco gentiles que no concordaban conmigo ni con lo que me haría feliz. Puede que no le hayan gustado las pintas, pero ese no era el asunto central.
Ahora me doy cuenta de que las personas que nos aman y que más nos conocen, incluso detectan mejor que uno lo que estamos buscando y quienes son adecuados para nosotros, no desde la apariencia sino en niveles mucho más sensibles y serios. Claro, cuando una esta enamoradilla, y más encima se es muy joven, no es muy objetiva, desde fuera, se observa mejor la dinámica de la relación.
Lo mismo ocurre con los amigos, no cualquier amigo, aquellos amigos del alma, de toda la vida, ellos también tienen ese radar para percibir quién es para uno y quién no. Muchas veces no te lo comentan, hasta que se los preguntas directamente o cuando la relación ya ha terminado. Ahí uno se da cuenta de que nuestra ex pareja nunca les gusto, y conversando más profundamente con ellos, puedes incluso darte cuenta de que sus observaciones y razones son increíblemente acertadas.
He visto esta verdad varias veces. Hace poco una prima se separo por segunda vez del mismo hombre, un hombre muy rico e importante, que podría considerarse “yerno ideal”, ella decidió volver con él y darle una segunda oportunidad, pero nadie en su familia lo quería, en especial su padre, pero ella insistía en que no lo conocían tan bien como ella, que estaban equivocados, y así, le costo una segunda separación y solo entonces abrió los ojos a comprender que su familia quería que ella fuera feliz y no la veían feliz junto a él, aunque ella misma no se daba cuenta. Entonces cuando ella estaba muy triste, su padre se acerco a ella y le dijo – tu no mereces a alguien así – y comenzó a explicarle las razones. Aunque su padre no podía saber las circunstancias íntimas de la relación de pareja, le dio en el clavo a todas las cosas que habían terminado por herirla y agotarla en esa relación.
Uno lo hace instintivamente, deseamos que nuestra pareja le caiga bien a los amigos, que entre en nuestro grupo social con facilidad, que nuestros amigos y familiares estén contentos por nosotros, a veces, con un poquito de inmadurez, hasta nos gusta lucir la conquista. Pero nuestros amigos y familiares más cercanos siempre ven más allá de eso, siempre están registrando las concordancias entre quienes somos y cómo esa pareja nos potencia positiva o negativamente.
A nosotros también nos ocurre con nuestros amigos, hermanos, etc. cuando vemos que la relación de pareja de una amiga o amigo los hace felices y satisface sus necesidades, si se ven en armonía, nos queda una sensación de gusto y alegría, y debe ser porque nosotros los conocemos muy bien, en sus buenas y malas y de una manera objetiva y de cariño incondicional.
También observamos lo que yo llamo potencialidades. Vemos como una persona potencia lo mejor o lo peor de nuestro amigo o familiar. Si junto a su pareja se vuelven pro activos o quedados, si los hacen estar tranquilos o nerviosos, etc.
Ahora yo me fijo más en esas cosas, creo en ellas, y creo que cuando un buen amigo me dice- te veo muy bien con tu relación, me gusta- quiere decir no solo que esta aprobado, sino que hay un verdadero sentido de bienestar que el observa muy bien, porque me conoce muy bien y desea lo mejor para mí.














Hola Fabiola
Me encantó el tema, y es algo que todos hemos experimentado.
Es bien difícil saber cuando hacer caso a quienes te dicen que "tal persona" no te conviene o no les gusta. Recuerdo que tuve un pololo de años que no le gustaba mucho a mi familia. No por él como persona, sino por como era yo cuando estaba con él, me veían siempre triste según ellos. Y bueno, terminó pasando lo que ellos tanto temían, me hizo sufrir mucho, no viene al caso contar la historia pero me hizo mucho daño.
Sin embargo las cosas tenían que suceder asi, yo no iba a dejarlo porque a los demás no les gustaba, hubiese sido una traición a mi misma amar a una persona y dejarla por opiniones de terceros. Y bueno, ahora que el tiempo a curado todo, pienso que no me arrepiento de haber tenido esa relación con él ... aprendí, enseñé, amé y fui amada intensamente, me conocí a mi misma, descubrí, atesoré recuerdos maravillosos, en fin, me gusta mucho una frase de una canción de Serrat llamada Lucía, dice:
"Si alguna vez fui sabio en amores
lo aprendí de tus labios cantores.
Si alguna vez amé,
si algún día
después de amar amé,
fue por tu amor Lucía ... "
Uf, ya me puse media romántica, jaja.
Es verdad lo que dices, siempre deseamos que quienes queremos aprueben a nuestra pareja, nos da cierta tranquilidad, nos indica de algún modo que estamos en el camino correcto, que no hemos perdido la objetividad, es casi un buen augurio.
Saludos afectuosos:
Doña Cocoroca
muy linda la letra
muy sabia.
a veces hemos amado profundamente y aunque esa relación no perdure nos enseño a amar mejor, a aprender a amar.
yo también lo creo, como creo que uno aprende en la práctica, imposible dejar a alguién que se ama porque a un tercero no le gusta, es uno quien abre los ojos a las verdades para aprender, por lo tanto, las observaciones de los amigos o familiares sirven al final para cerrar los capítulos, pero pocas veces como motor de una ruptura.
sin embargo es digno de analizar, porque mirando hacía atrás me fijo en que las impresiones de nuestros seres queridos nunca se equivocan, y le pasa a muchas personas.
cariños