
Por Doña Cocoroca

No se cómo llegué a este video en Youtube: http://www.youtube.com/watch?v=n0T8GSsa7G8
No es una obra de arte y nisiquiera es chistoso, pero me hizo acordar de algunas situaciones que viví en el hospital cuando tuve a mi hija, seguramente muchas mujeres habrán vivido cosas parecidas...ciertamente los hombres no podrán entender nunca en un 100% aunque traten honestamente.
En primer lugar me acordé del contraste que significa la emoción de una al ser madre primeriza y la trivialidad y casi frialdad de algunos profesionales a cargo, como si la guagua fuera un trámite.
Desde el médico ginecólogo que en los controles me hacía tacto con su enorme y gorda mano (dato chicas, fíjense en las manos de un ginecólogo antes de entregarles su "confianza") , y ante la menor cara de angustia mía salía con un "te veo harto nerviosa, vas a tener que calmarte porque en el hospital será mucho peor, como es hospital universitario harta gente va meter mano así que anda preparándote". Parecía, o más bien era una amenaza.
Además, nunca tomó en cuenta mis quejas respecto al tamaño de mis pies que parecían literalmente guantes inflados. "Es normal", decía, mientras todo aquel que me veía quedaba con la mandíbula abierta de asombro, y me advertían que era peligroso y que hiciera reposo pues podía ser eclamsia.
Claro, pensaba yo. Como él doctor no va a recibir su "incentivo" monetario pues yo había elegido un programa en la isapre que me cubría un 90% del parto en el hospital universitario, no había mayor motivación para hacerse el simpático y mucho menos atender mi parto a pesar de haberme visto durante gran parte de mi embarazo. El último control que tuve con él me dijo "en una de esas me toca turno en el hospital ese día y puedo atenderte".
Y bueno, mi primer parto, aquel día tan soñado, fui atendida por un doctor que jamás había visto en mi vida y del cual no tengo nisiquiera su nombre para ponerlo en el libro del bebé. A la matrona por supuesto tampoco la conocía (mejor dicho al matrón, muy amable por lo demás) ni a nadie del equipo médico (la misma razón que antes, para que se respetase el 90%de cobertura tenía que atenderme con el personal de turno). Pero fueron muy amables.
En ese momento me pregunté qué saca una con pagar cuarenta y tantos mil pesos todos los meses (ahora con guagua son $90.000) como independiente en una isapre, si al final cuando uno requiere un precio conveniente hay que atenderse en un hospital. Para eso debí haberme metido a Fonasa.
Pero no fue tan terrible como mi ginecólogo me había dicho, ningún estudiante me hizo nada salvo hablar conmigo de manera gentil y a lo más estar con su profesor-doctor a cargo.
Lo que si fue desagradable fue el recibimiento, pues luego del ingreso al hospital me derivaron a una sala donde una señora increíblemente seria y con cara de nada me hizo llenar un formulario y me revisó nuevamente con mano gorda y poco delicada.
No tengo idea como será la experiencia en las clínicas privadas, supongo que diferente. Mejor en algunos sentidos, y peor en otros.
Estuve casi 12 horas con contracciones en una sala esperando la dilatación, pero nunca sucedía aunque todo el rato me tuvieron con un suero que supuestamente inducía el parto. Tenía ganas de gritar, de retorcerme de dolor. Pero en ese momento recordé las palabras de una amiga matrona que me dijo una vez "a las que gritan las tratamos mal, somos pesadas porque ponen nerviosa a las otras mujeres, además que son alaracas y los gritos desagradan a todo el personal".
Así que me propuse que por más dolor que sintiera, no iba a llorar ni a gritar ni un poquito, para que me trataran bien a mi y a mi guagua. Fue tarea difícil, lo único que me calmaba era aguantar la respiración y moverme de un lado a otro con cara de loca. Cuando ya el dolor era mucho llamaban a una anestesista joven que me ponía anestesia por la espalda, y aun cuando se demoraba como media hora en llegar cada vez que la llamé, es a quien más recuerdo con cariño por su amabilidad y dulzura (a parte del gran alivio que significaba su visita). Su trato cariñoso y calidez me hizo sentir que era la única persona de ese hospital que parecía entender lo maravilloso que era para mi ese momento, ella parecía otorgarle al momento la importancia que para mi tenía.
Mi esposo entraba a verme a cada rato pero sabía que cuando venían las contracciones debía salir de la sala (a petición mía), no hay peor cosa que la presencien a una mientras pone las peores caras de su vida, es como que te miren en la taza del baño. Pero no por un asunto vanidoso, sino que desconcentra.
Se turnaban para estar conmigo mi familia y algunas amistades. Yo no quería ver a nadie, solo estar concentrada en mi respiración. A esas alturas estaba mojada en transpiración, comencé con vómitos seguidos, los sensores en mi guata empezaron a arrojar taquicardia en mi bebé. Ahí se cansaron de esperar la famosa dilatación y me hicieron la cesárea.
Sentí a mi bebé llorar, mi esposo disfrazado con un traje verde y mascarilla me trajo a nuestra hijita en sus brazos para conocerla, me la puso encima y yo comencé a hablarle suave mientras ella se calmaba un poquito. Es la alegría más grande que he tenido en toda mi vida. Todo valía la pena, cualquier dolor. Por ella hubiese hecho cualquier cosa. Ahí comprendí cuan inmenso es el amor de madre.
Los días que siguieron en el hospital serían motivo de otro post, quizás más adelante....
Cada mujer que ha sido madre tiene su historia que contar y recordar, cada una vivió algo especial y único. Invito a quienes deseen (padres, madres o futuros padres) a dejar su comentario.















doña
El tema del parto es un parto.
Recuerdo cuando nació mi sobrina, con mi hermano esparamos como 12 horas a que hubiera suficiente espacio en el canal de parto... fue un parto.
Yo no sé como caminaria despues de uno...
Saludos a todas las que han sido y seran parturientas...
si
cada mujer que ha sido madre tiene su gran historia, y no solo del parto sino de la lactancia y despues de la crianza.
Pero ñas mujeres estamos preparadas para una experiencia asi, somos fuertes y hacemos lo que sea por un hijo.
Saludines
Ellas
Como si fuera exclusivo de las mujeres :P
Y ahora me van a decir que hacen lo mismo que los hombres y todas creídas del cuento hasta van a pensar que pueden ser presidentas de la república...
;)
jaja
eso y mucho más!!!
Me parto de la risa...
Germán
si, es el mismo video que vi y que me hizo escribir el post, estaba el link en mi artículo...en realidad no lo había agregado tan directo para que no se sintieran mal los machos que aparecieran por aquí, es algo burlesco con el género masculino...pero bueno, es una fantasía, un ejercicio de imaginación que no les haría mal hacer a algunos hombres.
UYYYY, el chistecito de abajo me llegó a doler a mi.