Por Doña Cocoroca


La vida cambia cuando tienes un hijo. Lo sabe todo el mundo. En mi opinión se vuelve mejor, más plena, más llena de momentos bellos, más trascendente, aunque no por eso menos cargada de bastantes sacrificios, sobretodo cuando una lo cuida la mayor parte del día sola, sin la madre, la hermana o por ultimo una nana que te ayude a cocinar, cuando no esta la antigua tribu que tanto ayudaba a la madre en el cuidado de los niños. La vida actual se vuelve cada vez más individualista, cada pareja en un pequeño departamento o casa, sin conocer si quiera bien a los vecinos.
Hasta que no entendí que iba a tener que postergar la mayoría de mis gustos por algún tiempo, en beneficio de un ser que depende 100% de mi, me desesperaba que no se durmiera, que se despertara, que quisiera estar conmigo cuando yo estaba concentrada haciendo algo, etc., en el fondo, que me complicara panoramas tan sencillos como dormir de corrido, tomarme una taza de café mirando un programa en la tele, hablar por teléfono con alguna amiga o atender y conversar con las personas que van de visita.
Simplemente una no es super woman, imposible hacerlo todo bien, tener a la guagua mudada, comida, contenta, y a la vez tener un delicioso y demoroso almuerzo para los amigos que van a vernos derrepente, además de la casa limpia para que no se vayan pelando.
A la cresta....no se puede hacer todo bien, al menos todo lo que una hacía cuando estaba sola con su pareja.
La casa ya no está impecable, el almuerzo ya no está a la hora (y a veces ni está), las pobres plantas se han secado un poquitin por falta de riego, pero mi hija no podrá decir que su madre no hizo todo por hacerla feliz, y verla contenta es también mi felicidad.
A mi no me convence eso de que hay que dejarla llorar para que se haga fuerte. SI llora es por algo, como escuché por ahi: lo más cercano a llorar por nada es la depresión, y una guagua aun no sufre de esas cosas todavía...mientras yo pueda ayudarla a estar bien lo haré. Ya bastantes frustraciones obligadas deben soportar los bebés que por si mismas los hacen fuertes y tolerantes a la frustración (que los muden, vistan y bañen cuando no quieren, que les quiten cosas peligrosas que ellos consideran entretenidos juguetes), en fin, la vida de un bebé esta llena de frustraciones que debe aprender a superar inevitablemente. Así que dedico la mayor parte de mi tiempo a ser mamá, a "estar" con ella, con todo lo que el verbo estar implica.
No faltan los que me tratan de convencer que vuelva a trabajar, que es lo normal en los tiempos de ahora. Pero no, no estoy dispuesta a dejarla con extraños a tan corta edad. No me convencen tampoco esas frases tan recurrentes de mis amigas con guagua: "desde que va a la sala cuna se porta excelente, no llora, obedece, come todo, nos cambió la vida". Hay padres que no tienen más alternativa y deben recurrir a la sala cuna, pero afortunadamente no es mi caso, claro que las lucas escasean, pero mi instinto materno me dice que soy la persona que mejor podría cuidar de mi bebé.
Esta nueva vida que experimentamos las madres de niños pequeños, esta llena de descubrimientos y sorpresas. Sobretodo a nivel social. Hace poco descubrí que muchas de mis amigas que aun no tienen hijos carecen totalmente de empatía en este ámbito. Aunque se muestren guaguateras y muy cercanas a los niños, a la hora de los "quehubo" no logran ponerse un poquito en el lugar de "padres".
Planifican panoramas inimaginables para alguien con una guagua, y más encima se enojan si una tiene sus reparos, te tratan de complicada, de fome, de andar cambiando el programa a último minuto cuando todo esta arreglado, o de poca voluntad para buscar o aceptar soluciones.
Una amiga se va de Chile y le organizamos una despedida....mis amigos proponen ir en pleno invierno, a la mañana siguiente de haber llovido toda la noche, y a las 7 de la mañana, a escalar un cerro pedregoso y hacer deporte contemplando un magnifico paisaje. Luego de nuestro "no porque hace frio", dan como solución que subamos en auto algunas horas más tarde que ellos y los esperemos en la cima....¿que gracia tiene estar encerrados en un auto en la punta de un cerro esperándolos? Obviamente el frío no nos permitiría salir con un bebé a recorrer los hermosos parajes. Ante un segundo "no, porque estaremos horas encerrados con una guagua en un auto" insisten con soluciones egoístas y proponen que los esperemos en un restaurante cerca del pueblito cercano al cerro que ellos subirán....¿que sentido tiene recorrer 100 kilometros en auto para ir a almorzar a un restaurante que queda cerca del cerro que "ellos" quieren subir y luego devolvernos altiro para la casa? Para eso almorzamos en la ciudad y no gastamos medio estanque de bencina. Ante el tercer "no" se suma que me entero que el auto que me prestaron para ir, tiene los neumáticos malos para caminos de tierra o cuestas, y solo puede andar caminos sencillos. Propongo ir a Pomaire. ¿Resumen? Todos se enojan conmigo por cambiar el panorama cuando ya estaban con los rulos hechos, me convierto en la aguafiestas del grupo, propongo que vayan sin nosotros, descartan esa posibilidad porque a quien despedimos le interesa mucho nuestra presencia, rechazan la ida a Pomaire y proponen de mala gana almorzar en Santiago donde todos vivimos....aun tengo las orejas rojas de los pelambres de que fui objeto.
Bueno, supongo que antes de tener guagua yo era igual que mis amigas a quienes he criticado....ya les va tocará estar del otro lado, ya les llegará la hora de entender muchas cosas.















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A cada párrafo que leía más abría los ojos y decía, está escribiendo de mí, de nosotros...
Y es que es verdad, tener un bebé es un compromiso pues cambias tu vida por otra. Apenas queda tiempo para nada, pero vale la pena, para estar con tu bebé.
Verlo sano y sonriendo vale más que cualquier mal rato...
Hola querido German
Que reconfortante es sentirse comprendido en esto de ser padres, cierto? Creo que de alguna manera quienes tenemos niños chicos nos miramos con cierta simpatía, solidaridad e incluso cariño. En la plaza, en el supermercado, siempre está el padre o la madre que comparte opiniones y experiencias a la pasada, somos algo asi como parte de una misma cofradía.
Desde que tuve a mi hija siento que algo me hizo mejor persona en algunos aspectos. Ahora cada vez que miro a un niño en la calle o donde sea, lo hago con real amor y ternura.
Me gustó la frase "cambias tu vida por otra", realmente así es y si no lo asumes te vuelves loco.
Si....de todas maneras!! Ver a tus hijos sanos y felices es lo mejor que nos puede suceder, es lo que da un sentido trascendente y generoso a la vida.
Saludos cariñosos.
Doña Cocoroca