
Por Tiernecita de jezmar
Ya, si las mujeres somos un caso, si, lo somos, unas más que otras, pero es que yo misma me sorprendo de tantas mujeres tan especiales, me constipan cerebralmente también, si no crean los hombres que las mujeres no podemos llegar a sorprendernos de las mujeres y nuestras salidas.
A mí por ejemplo el asuntito de la relación sentimental entre una mujer y su Mall me perturba. Yo no soy buena pal Mall, aguanto el Apumanque porque es chico, pero paso rapidito. Mis amigas más golosas me piden que vaya a acompañarlas a elegir ropitas, se prueban hasta las pestañas postizas del maniquí, no las convence nada pero igual podrían llevárselo todo, por último pa la hermana, pal cumpleaños de la amiga que ya viene, pal pololo, pero hay que comprarse alguna cuestión ¿no?. Con santa paciencia les confirmo su insegura seguridad.
- No, ese pantalón se te ve feo de atrás. Te voy a buscar una talla más chica porque se te cae el poto con este que te probaste.
- ¿Si tu creís?, tráeme de ese otro modelo que vimos también poorfiiiiii….., en dos tallas, no mejor tráeme más en varias tallas.
40 minutos después
- Te queda súper bien
- ¿Si? ¿pero este no era el mismo que me probé primero que todos?
- Ya no sé, ya no sé, te queda la raja, por favor cómpratelo, auxilio, tengo que salir de aquí.
Mi mamá es igual. Mi mamá dice que si se pudiera dar forma al paraíso ella quisiera que fuera un Mall. No sé muy bien cómo será la imagen que se plantea, con angelitos querubines peleándose por las ofertas de los cajones o algo así, me pregunto si en el paraíso contratarían al viejo pascuero para Navidad.
Yo por mi parte tengo pesadillas recurrentes en un Mall, siento el agobio laberíntico, ruedo por escaleras mecánicas retorcidas como montañas rusas donde los guardias no saben donde esta la salida, es bien simpático, la paso chancho, por último si soñara que llevo plata para comprarme algo, pero ni eso.
Igual debo decir que tengo un sentimiento encontrado, más bien, un instinto que me carcome. Por más que no me gusta el mall, que tengo tres pantalones y tres chalecos por año (casi porque mi mamá me los compra en el mall), o sea, no voy por esos lares re nunca porque nunca me hago el tiempo, tengo ese sueño, oh si, tengo ese sueño culposo de hacerme de un turro de billetes o de tarjeta contundentosa y partir cual alejandra magna a conquistar las vitrinas infectadas del vicio porcino de comprarlo todo.
Es decir, soy igual de loca, solo que me aguanto con terca dignidad (y porque no tengo la plata y no sería mi prioridad de tenerla).
Y como no aguanto la presión Atmosférica del interior de un Mall, lo imagino como esos concursos antiguos de supermercado en donde tenías que tirar a los carros todo lo que alcanzaras en dos minutos.
Así como: “lo compro, lo compro, lo compro, lo compro, lo compro, ya, uf, ¡por fin salí de este mall de porquería que me asfixia!” pero me iría con el closet hecho de puras nuevas cosas de estilo Sex and the city, y sería como aliviar ese torrente instintivo que tiene una por la materia llamada ropa, ah, y zapatos (que corresponde como a un subgénero distinto y hasta más obsesivo).
He imaginado realizar ese mismo tipo de concurso en Patronato, en donde con la misma plata compro más, es decir, ni siquiera se si es por comprar cosas muy top, es por porcinear aunque sea una vez, y más encima, podría descansar comiéndome algo árabe con esa salsa ácida que me derrite los sesos de amor.
Diré que aceptar que guardo en mí este sueño no fue tarea fácil, mucho menos expresarlo, soy una persona ácida como la salsa aquella y no me gusta reconocer que tengo estos impulsos cuáticos femeninos, solo espero que no me venga la locura del “LLame ya”, la alergia al manejo criterioso, la fiebre del Botox, ni la hambruna neuronal de comer todo Light.















naaaaa
Eres un fenómeno...
Diría que los malls fueron diseñados con pinzas para atraer a la mujer, pero con enganche, pues, por alguna fuerza misteriosa a veces también termino en un mall dando opiniones o medio forzado a renovar cosas que yo aun considero aptas y buenas...
A veces maldigo al que invento ese sistema de tiendas, a veces (las menos) no. Pues si he de necesitar algo, de seguro lo encuentro ahí.
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S a l u d o s
S e r g i o
no, no creas
hay ene mujeres a las que no les atraen tanto o nada los mall.
para mi todo comenzo con el hecho de que me empieza a constipar la cabeza, debe ser el aire acondicionado, me cuesta estar mucho rato en uno.
tiernecita