
Por Fabiola
La semana pasada estaba con una amiga y nos encontramos con un tipo de rostro conocido.
No podía recordar bien de donde lo conocía hasta que mi amiga me habla al oído.
- ¿no te acuerdas? Era el pololo de la Mariana, hace como mil años eso sí. Pero pareciera que sigue saliendo con ella…..
No entendí el comentario en un principio, hasta que me fije en la acompañante, realmente era una chica igual a la Mariana, ¿Qué onda?
Y entonces recordé que incluso en ese tiempo (hace mil años atrás, chuta, que vieja estoy) cuando termino con ella, comenzó a salir con una chica que también conocíamos, y que además era igual a la Mariana.
- ¿no te parece raro que este muchacho se dedique a salir con Clones?- me pregunta mi amiga. - Han pasado como 10 años, ¿Cuántas niñas iguales pueden existir en Santiago?
A mi parecer, en la variedad hay bastante que aprender, realmente es bastante extraño buscar clones pero no es la primera vez que me toca observar este tipo de conducta.
Algo parecido ocurre cuando los pololos se parecen. Yo tuve una compañera que pololeaba con un tipo igual a ella pero en rubio, era como ver la foto y el negativo, contaban que se miraron y se enamoraron a primera vista, ¿será algo nacirsista acaso?
En general es más común ver que a las rubias les gustan los morenos, a los altos le gustan las bajitas y a las gorditas los raquíticos, pero no tanto los idénticos a uno ni mucho menos los clones.
Me dio como lata por esa chica, me pareció que era como la copia de la copia de la copia y ni siquiera sé si la Mariana era la original.
Pero en realidad el asunto físico es algo extraño, esa misma noche me quede mirando a mi pareja y descubrí algo extravagante que ya ni recordaba, mi pololo tiene la misma pera que tanto me gustaba de un chico del colegio (hace tres mil años), pero más perfeccionada, sé que suena un poco absurdo pero efectivamente refleja un patrón, o el hecho de que me gusta que sea alto, como los hombres de mi familia (uf, ¿necesitare a Freud?), tal vez, incluso dentro de parámetros normales y variados, buscamos un patrón continuo.
En todo caso no me haré mucho caldo de cabeza, me conformo con no ser la copia de la ex de mi chico, mejor aún, no me parezco a él, porque eso significaría ser muy peluda.














jajaja
buena Fabiola, me hiciste reir y acordarme de casos parecidos.
Lo más raro de todo esto, es que puede pasar mucho tiempo antes de que repares en el parecido que tiene tu actual pareja con tus ex.
Yo con el tiempo me di cuenta que mi esposo se parece en algo a todos mis expololos, es como si hubiese encontrado al original, jaja.
Saludos.
Doña Cocoroca