Por Tiernecita de Jezmar
Ando Fea, más fea que el loli. Ando desguañangada y profundamente antihigiénica, me corte las uñas porque me encontré sorpresivamente con el cortaúñas cara a cara, me lave la cara porque me mojo la micro cuando llovía, me cambié el pantalón porque se me rompió el cierre. Ando tan fea que extrañamente, casi como un acto psicomágico, se me rompió el cosmetiquero y todos mis artículos de Belleza cayeron al piso desmayados de asfixia, porque ya no los saco ni pa salir a la plaza.
Le pido perdón a mi polo ofreciéndole promesas de un futuro de esplendorosa coquetería:
- Pucha amor, perdona, sé que ando fea, te prometo que cuando salga el solcito me voy a poner más escotes y me pondré faldita y me pondré bonita. Lo que pasa es que hace frío y no tengo chalecos más lindos y tengo que andar como esquimal con la parka y con el gorro, y me corte el pelo y parezco chascoberta y necesito que me crezca para poder peinarlo con decencia, sino pasara todo esto te juro que andaría increíblemente hermosa, pero que le voy a hacer…..
Puras chivas psicológicas, al menos me di cuenta de eso hace unos días. Algo nos pasa a las mujeres de vez en cuando que nos cansamos de preocuparnos del fashion y ahí quedamos, una versión de homero femenina.
A las mujeres les gusta enchular a la pareja, ayudarlo a que combine, comprarles churrines decentes, peinarlo, en fin, los llegamos a atorar de enchulamientos.
Pero el hombre como que, a veces, no dice mucho, un par de comentarios así como: “oye, ese sostén esta bien sexy”, cositas así que nos gustan pero no es que nos digan “cómprate un sostén perica por favor”. Entre ellos dicen cosas así como que tienen buena mano o mala mano, pero cuando una esta como en la etapa de descenso del biorritmo se ponen buenos y te contestan:
- No te preocupes, si yo te encuentro bonita igual.

Y ahí es como que te dan chipe libre para la fealdad con alevosía, ahí empieza el “enseñoramiento” temido.
Pero no debo culpar a las parejas, si yo sé que el asunto es mío, es que el biorritmo de la bonitura se me ha caído y tendrá que volver a subir, espero.
Estoy en esa etapa en que una se levanta y se pone un pantalón de buso ponte tú, que no te sacas más, te amarras el pelo o te lo peinas con los dedos, más bien tratando de que se le baje el remolino que quedo con la almohada, te miras al espejo y dices – tengo la piel horrenda – y ves por ahí que crema encuentras, ah, hay una de cuerpo del año 2003 que esta siempre ahí en la repisa del baño – ya esta tontera me pongo por mientras- ¿y los pelos? No, ni loca parto a depilarme al salón, que lata, por aquí esta la guillete de emergencia, y la brown, pa cuidarme la dignidad por lo menos. Tendría que pintarme las uñas, si, recuerdo que yo me pintaba las uñas, pero son como 15 minutos sin poder tocar nada, soplando más encima, a no, que lata.
Las zapatillas de levantarse ya te piden piedad y si hay que salir, el mismo zapatón que sirve para la lluvia, el barro, el sol, en fin, para caminar. Con suerte me fijo en el típico cañon de la pera, chuta, donde deje la pinza, se me rompió el cosmetiquero y no se donde quedo la pinza, ya, chao, tratare de no levantar mucho la cabeza.
Por suerte ya viene el dieciocho y estoy obligada a recordarme, claro, porque hay que sociabilizar, tengo una fonda familiar y ahí van a estar mis tías y mis primas y no les voy a conceder una temporada entera de pelambre por mí facha, chuta, no tengo idea que me voy a poner, abro mi closet y me sorprende ver ¡que tengo ropa!, ni me acordaba fíjate, abro mi cajón de pinches y joyas, chuta, ¿de a donde saque tanto aro?, ay Señor, estoy mal.
Entonces me siento en la cama y acepto la realidad de mi condición, uffff, ¿Qué me paso?, ¡¿Cómo me aguanta el mundo?!
No, tengo que componerme, pero bueno, mañana empiezo, hoy tengo que salir corriendo a mi pega y con cueva me chanto el rush en el auto y me pinto las pestañas en la luz roja, pero les juro que mañana me pongo mina, no quiero esperar que llegue el Bicentenario y me encuentre como el fenómeno freak de los últimos 200 años.














gracias
me reí demasiado con este artículo ya que muchas veces nos sentimos así, debido al exceso de trabajo, exceso de responsabilidades y exceso de baja autoestima...en mi caso al menos era así.
Pero ahora me doy mi tiempo, para flojear, no hacer nada..ni arreglarme pero sin culpa..cuando yo quiero...aunque trato que sea lo menos visible, ayq ue uno siempre guarda un poquito de cariño con uno y reconocer en el espejo a alguien que se vea bien...no preciosa..solo digna ..con arrugas..pero con un poquito de cremita para suavizarlas y hacerles sus dias mas llevaderos en una carita que de a poco se llenara de ellas...
saludos y gracias...muchas gracias..
paolita
yes
creo que tenemos esos tiempos en que no nos alcanza para regalonear la pinta, es como si una estuviera ivernando mentalmente.
A veces una es simplemente humana antes de ser mujer, y se prefiere estar relajada, como tu dices, no arreglarse sin culpa. pero claro, yo esta semana me mire y me di risa, así es que es hora de enchularme un poco.
saludos de tiernecilla.