
Por Doña Cocoroca

Conversando con una colombiana muy alegre y extrovertida que vive en Chile hace algunos años, le pregunté como es que ella nos percibía a las mujeres chilenas.
Hizo un análisis realmente magistral, y una de las característica que mencionó y que más me impactó por su verdad, es la siguiente:
Un enorme porcentaje de mujeres chilenas se siente amenazada e interpretan erróneamente como coqueteo descarado, cuando en una reunión social viene otra mujer (aunque sea muy amiga) y se pone a conversar con su esposo o pareja y se ríen jocosamente o están más de cierta cantidad de minutos conversando.
Puede ser una charla de lo más inocente con la única finalidad de compartir una opinión o una carcajada, hablar de los niños o del temblor del otro día, nada que se acerque en lo más mínimo a una posible infidelidad o a una insinuación amorosa. Sin embargo, si quien osó disfrutar una plática con su marido más encima es bonita, probable ese pobrecillo tendrá que aguantar llegando a casa, incómodas preguntitas indirectas. O quizás aquella mujer que se hizo la desentendida durante la fiesta pero echaba humito de rabia, esperará el día siguiente para llamar a las otras amigas que estaban allí y comenzará un ácido pelambre a la desgraciada que le estaba coqueteando a su marido.
Acaso las reuniones entre amigos no son para compartir con otras personas? Acaso cuando una va a salir no se arregla precisamente para estar bonita?
Habemos otras mujeres que la verdad no somos tan celosas, pero vamos aprendiendo inconscientemente a que es mejor ni mirar a la pareja de la amiga para evitarse problemas. Y de la única forma que nos atreveríamos a hablarle es cuando los dos están abrazados, tomados de la mano o dándose besos a cada rato.
Obviamente no faltará el gallo que se tiene merecida tanta desconfianza de la mujer, no falta el típico lacho que se sobrevalora en sus atributos, y que apenas una mujer linda le conversa cree se siente atraída por él y en el fondo quiere algo con él. Pero en realidad son los menos casos.
La mujer chilena, dijo mi amiga colombiana, es terriblemente celosa, desconfiada de las otras mujeres, por lo mismo demuestra una gran inseguridad, o de ella misma o de su hombre.
La mujer chilena, volvió a decir, es chaquetera con sus pares, si ve que ha llegado a la fiesta una mujer despampanantemente bella, inmediatamente se pone a la defensiva, vigila el comportamiento de su hombre y a donde se dirigen sus ojos, más le vale no mirarla. Se refiere ante sus amigas como "y esa yegua que se cree", "tiene facha de prostituta", "debe tener implantes" o "tiene cerebro de hormiga".
Mi amiga colombiana en cambio dice que la belleza es para ser contemplada, que es feliz si su marido mira todo lo que quiera con tal que no toque, pues ella hace lo mismo. Incluso me confesó que en una situación similar a la anterior, ella se acercó a felicitar a la mujer bonita diciéndole "te ves regia", mientras todo el resto de chilenas se hacían las lesas pero las carcomía la envidia.
En lo personal creo que debiéramos copiar esa actitud pues es sana e incluso fomenta la fidelidad, la sensación de libertad para hablar, reírse o pasarlo bien con otra persona no debería perderse por estar en pareja, debemos entender que ello no implica un acto desleal o de infidelidad , sobretodo cuando ambas partes están presentes en el lugar.















Güena
Por eso no voy a reuniones sociales... asi me evito las temidas "preguntas o comentarios indirectos" jejeje (que odio profundamente)
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S a l u d o s
S e r g i o
valorrr
somos harto fregadas a veces las mujeres, pero son más las cosas buenas :-)
Saludos cocorocos