
Por Tiernecita de jezmar
Ahora que el Vínculo-contrato Matrimonial está perdiendo partidarios por doquier, el asunto del compromiso de palabra esta reacomodándose a las circunstancias de la modernidad.
Actualmente son pocas las parejas que salen de la casa de los padres porque se casaron, la mayoría prueba un tiempo viviendo juntos o “hacen” como que cada uno vive en su departamento cuando en realidad uno de los dos deptos. está siempre vacío.
Pero también ocurre que hay concubinato tácito, sin tener la intención de matrimoniarse, si esto llega a ocurrir, ok, pero el compromiso estaba claro mucho antes de llegar al contrato.
Y ahí pasa que las costumbres o hábitos propios de cada género deben acomodarse, porque quieran o no los hombres, las mujeres seguirán necesitando conceptualizar claramente el “que somos” y los hombres pueden seguir paveando.
Esto le pasó a una pareja de amigos que llevan 13 años juntos y siete de convivencia. Una noche partieron a una cena ofrecida por la gerencia de la Empresa donde él trabaja. Ella se arreglo bien para ir a conocer a los compañeros de pega de su amado.
Llegando al restauran, amorosamente él saludo a todos y la presentó de esta forma: “- Mi polola”
Ella sintió que se le electrificaba el pescuezo, y se sentó a la mesa cuestionándose la razón de esa sensación.
Una vez finalizada la cena, se subieron al auto, ella lo miro firmemente y le dijo:
- Amor, quiero pedirte un favor. Cuando lleguemos a la casa quiero que te fijes en lo que voy a hacer.
- ¿Qué vas a hacer? ¿pasa algo?
- No, simplemente quiero que te fijes en que voy a ir a la cocina a terminar de lavar los platos del almuerzo y después seguramente te hare el favor de zurcirte la papa del calcetín antes de acostarme. Mañana voy a ir a buscar tu auto al mecánico y te voy a recoger después de la pega, y posiblemente te comprare la Loratadina que nunca te compras tú, para que no estés con tanta alergia, ah!, y no te olvides de fijarte en que hoy y mañana me acostare a tu lado dándote las buenas noches y diciéndote como siempre “Te amo”
- Ya, ¿y porque me tengo que fijar tanto en eso, amor?, si tu lo haces siempre y me encanta que me ayudes y te lo agradezco.
- Es porque quiero algo a cambio
- ¿Qué?
- Que me presentes como tu pareja. Qué bonito esto, siento que soy tu polola con ventaja, que no significa que tengo sexo ocasional contigo sino que tengo ocasionales zurcidos de tus calcetines y preocupación incondicional por ti por el resto de mi vida.
- Oye perdona, no sabía que te iba a molestar, para mí es lo mismo.
- No, no es lo mismo, y si a los ochenta años me sigues presentando como tu polola, te esconderé la placa.
- ok, ok, tal vez me falta hacer el cambio de concepto en mi mente porque no sabía que te afectaba.
- Claro que me afecta, tu y yo hemos pololeado antes, y reconocemos la diferencia, al menos eso me pasa a mí. y no sirve que digas que somos pololos porque suena más entretenido que decir que somos un matrimonio, las cosas entretenidas y fomes de vivir juntos pasan igual, pero hoy quice sentirme más que una polola, creo que soy más que eso.
Al final, él cambio el nombre de la relación e incluso zurció sus calcetines él mismo como un acto de amor simbólico. Volvió la armonía y como siempre se quieren mucho, pero se necesito una alarma para un cambio de switch, parace que aún, sin firma y sin altar, este cambio de concepto se requiere.















sin novedad
En mi experiencia muchas cosas ocurren forzadamente dada una situación, sobretodo con parejas...
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